El gol ganador de Sandro Ramírez desata la euforia en la UD Las Palmas

La UD Las Palmas logra su primera victoria de la temporada gracias a un gol ganador de Sandro Ramírez en el minuto 94 contra el Albacete. El delantero factura la primera victoria para el conjunto amarillo después de que el Albacete hubiese subido el empate al marcador.

La vida está para los que quieren vivirla. Siempre hay infortunios y momentos complicados. Etapas que marcan y forjan personalidades. Y el fútbol le debía una gesta así a Sandro Ramírez. Tras un año repleto de calamidades y en el que incluso pensó en tirar la toalla, apareció en el debut liguero de la UD Las Palmas para marcar el gol ganador contra el Albacete, que poco antes había igualado y helado el Estadio de Gran Canaria.

Jesé abrió la lata, San Bartolomé empató y Sandro tocó el cielo una vez más. Ya todos estaban avisados. Esta UD Las Palmas iba a ser atrevida y valiente. Y disfrutaba en ataque. En su debut liguero, y pese a la infinidad de bajas importantes, Rubén de la Barrera salió con todo lo que tenía, juntando a Jesé y Jefté, aunque este último tuvo que ubicarse algo más tirado hacia la banda izquierda de lo que acostumbra.

También apostó por Pezzolesi como lateral izquierdo de emergencia, aunque pronto tuvo que cambiar de banda porque a Marvin Park no le duró la gasolina ni diez minutos. Cayó lesionado y saltó Bonfanti al campo. El resto del once, con Caro bajo palos; Álex Suárez y Herzog en el centro de la defensa; Kirian y Sergio Ruiz carburando la sala de máquinas; Miyashiro en el extremo derecho y Manu Fuster como artista en la mediapunta.

De principio a fin la UD quiso ser protagonista. Es más, cuando nadie había roto aún a sudar, ya Fuster había avisado con un remate de zurda que tocó el palo tras una buena dejada de Jefté. Entre idas y venidas, pues el Albacete también probó a Caro, llegó el primer grito de gol de la temporada 2026-27 en Siete Palmas.

Jesé abre la lata y estrena su estadística de la temporada 2026-27 tras una bella jugada colectiva. No podía ser otro que Jesé Rodríguez el que estrenase el casillero de tantos de Las Palmas. Fuster condujo, levantó la cabeza y, mientras todos esperaban un centro al área, encontró a Miyashiro por dentro, que flotaba dentro del cuadrado defendido por Diego Mariño. El japonés cedió para Jesé, que con un tiro raso y sutil, la cruzó para subir el 1-0 en el minuto 21 de partido.

Pasaban los minutos y el dominio era absoluto. La UD tenía la pelota donde y como quería. Kirian dirigía la orquesta y Fuster lideraba cada ataque isleño. En el 37 Jesé se equivocaba al rematar a gol un balón al que Jefté llegaba también en buena situación para disparar, pero este segundo sí que estaba en posición legal. El gol era anulado por fuera de juego claro de Jesé.

Las Palmas se divertía y el público hacía lo propio desde la grada. Miyashiro bajaba del cielo el balón haciendo gala de su exquisita técnica y cada ataque insular parecía que podía acabar dentro de la red de Mariño. No la olía el Albacete, que se vencía a la frustración entre pase y pase del equipo dirigido por Rubén de la Barrera. Atrás, por cierto, Suárez y Herzog lucían buena estampa para mantener firmes a los atacantes manchegos. Bonfanti, además, se mostraba muy fiable sacando el balón e incluso se incorporaba al ataque cuando estimaba oportuno.

Al descanso llegaba la UD gobernando en el marcador (1-0) por la mínima pero con unas sensaciones arrolladoras. Por juego, por intensidad y por sentirse claramente superior, la UD se iba al descanso con la sensación de que iba a ganar. Y así fue. En el minuto 94, Sandro Ramírez apareció en el lugar adecuado en el momento adecuado para marcar el gol ganador y desatar la euforia en la UD Las Palmas.